lunes, 27 de julio de 2015

Antonio Pera: Para que su estela no se desvanezca



Es sabido: hay personas que pasan por la vida dejando tras de sí una traza luminosa imposible de apagar. Otros –por desgracia– son como las estrellas fugaces, que brillan solo por unos segundos y otros, como los cometas, se acompañan de una inmensa estela que con el tiempo se va desvaneciendo.

No siempre la trascendencia está en consonancia con los méritos; hay quienes merecen ser recordados con más frecuencia e intensidad y sin embargo los olvidamos.
Esta crónica de lunes se escribe precisamente para que Antonio Pera no escape a la memoria colectiva, mucho más en este momento en que todavía resuenan las cornetas chinas por el aniversario 500 de su natal Santiago de Cuba.
Efectivamente, en la villa indómita nació Antonio Víctor Pera Quintana, el 22 de noviembre de 1923 y, como para hacerle una broma de humor negro al destino, falleció el 25 de julio, precisamente el día en que Santiago cumple años de fundada.
Pero ¿por qué se merece este hombre una crónica? Los cubanos que acumulamos años lo recordamos bien de haberlo visto en la pantalla del televisor.
Comenzó su vida profesional en 1939 en una emisora santiaguera que salía al aire en los mil 400 kilohertzios bajo el indicativo radial de CMKC. Era una época difícil y una planta pequeña, por lo que Antonio debía desdoblarse en locutor, operador del transmisor y controlador de la cabina. “Cuando terminaba la transmisión, tenía que cerrar la puerta y llevarle la llave al dueño que vivía al lado; cuando sonaba el teléfono ponía un disco suficientemente largo para atender las llamadas”, relataba.
También trabajó en la Cadena Oriental de Radio, que se inició teniendo como planta matriz a la CMKW y que luego instaló estaciones repetidoras en diferentes lugares del país para terminar trasladándose definitivamente a La Habana. “Al principio fui comentarista deportivo en el noticiero Onda Oriental, no entendía el deporte pero con los recortes de periódico hacia los comentarios como si fuera un experto”, comentó.
En1948, la Cadena Oriental de Radio decidió fundar en Santiago de Cuba una pequeña emisora con informaciones y la hora, minuto a minuto, como la actual Radio Reloj, y Pera fue nombrado su director. Allí trabajó durante dos años.
En 1954 vino con el elenco de Cadena Oriental de Radio, a la emisora matriz en la capital, donde simultaneó su labor en el Circuito Nacional Cubano (hoy Radio Rebelde) como narrador de radionovelas, entre ellas: La virgen de las lomas, Taguarí, Los tres Villalobos y Leonardo Moncada, esta última escrita por Enrique Nuñez Rodríguez.
Compartió labores como actor, escritor y narrador con grandes artistas de la radio y la televisión cubanas, como Juan Carlos Romero, Yolanda Pujols, Salvador Wood y Rafael Linares en el popular espacio de Radio Progreso Alegrías de sobremesa.
A la televisión se incorporó en 1958. Fue fundador del Canal 12, Telecolor, donde participó en noticiarios, y al triunfo de la Revolución trabajó con Eddy Martin como locutor del Frente Independiente de Emisoras Libres (Fiel) que tenía su planta matriz en el Canal 2, Telemundo. También fue fundador del Noticiero Nacional de Televisión, junto con Manolo Ortega, y animador de programas musicales.
Además de su trabajo ante las cámaras y los micrófonos se desempeñó como docente, traspasándoles sus conocimientos y maestría a las nuevas generaciones de locutores, narradores y conductores.
Aunque jubilado, Antonio Pera se mantuvo activo hasta que la enfermedad se lo impidió y lo llevó al descanso definitivo el 25 de julio de 2004.

Fuentes:
Ecured, enciclopedia colaborativa cubana online