lunes, 7 de diciembre de 2015

Barato, sí; gratis, imposible


Imágenes: Wikipedia

Confieso que una de las ideas que más me fascinó en mi infancia fue la de una máquina que pudiera funcionar indefinidamente sin requerir alimentarla con algún tipo de energía.
Cual tozudo alquimista, cuando trabé conocimiento con las primeras nociones de física, mi mente se resistía a la rotunda negativa de la ciencia ante la posibilidad de que un mecanismo pudiera realizar esa tarea.

Al igual que yo, en la antigüedad muchas personas creían que era posible crear ingenios capaces de funcionar infinitamente y al mismo tiempo realizar algún trabajo extra. Les llamaron perpetuum mobile.
Hoy estoy convencido de la imposibilidad de tal proyecto, pero, como quiera que en los tiempos que corren se buscan soluciones ante una posible crisis energética y los problemas medioambientales que provoca la quema de combustibles fósiles y también porque hace tiempo que no oigo hablar de los perpetuum mobile creí que era bueno escarbar un poco en el asunto.
Muchos fueron los diseños de las susodichas máquinas: ruedas con contrapesos móviles o depósitos con mercurio, cadenas que debían desplazarse sobre superficies inclinadas, ruedas hidráulicas movidas por líquido que debía subir de nuevo mediante mechas, etc.
Todos fracasaron por una razón muy sencilla: no obedecen a las leyes de la termodinámica y se burlan de la ley de la conservación de la energía. Pudiera decirse que los perpetuum mobile lo que debieran es estar presos por violar tantas leyes y sus inventores, castigados por tontos.
No son viables porque gran parte de la energía cinética (relativa al movimiento) que pudiera accionar una de estas máquinas se convierte en energía térmica (calor) que se disipa sin ser aprovechada.
Aparatos de feria y estafadores
Algunos diseñadores fueron más allá de la sublime idea de regalar a la humanidad energía gratuita y crearon máquinas que no eran más que distracciones de ferias y resultaban en un verdadero timo a los crédulos.
Una de ellas consistía en una rueda que en su centro tenía una espiral, como la cuerda de un reloj y un contrapeso o volante. El inventor instaba a los espectadores para que trataran de detenerla pero esta, una vez que la soltaban volvía a echar a andar pues el volante oculto seguía girando durante unos segundos tensando el espiral que era quien impulsaba al aparato. Ingenioso, sí, pero no era más que un fraude.
El pato chino
Pudiera confundirse con una máquina de movimiento perpetuo, aunque en realidad gasta energía, Se trata de una ampolla hermética de vidrio equilibrada en un eje y con líquido volátil en su interior.
Su funcionamiento es muy sencillo: el calor ambiental evapora el líquido lo que hace que el pato se desequilibre y se incline, con lo que un saliente que viene a ser el pico del pato se sumerge en un recipiente con agua que lo enfría haciendo que el líquido interior se condense y vuelva el artilugio a su posición inicial.
Además de no ser más que un juguete, a partir de esta idea fueron creados mecanismos para dar cuerda a relojes, pues la fuerza que pueden desarrollar no es suficiente para trabajos de mayor envergadura.
Nada se desperdicia
En la naturaleza nada se desperdicia y la energía nos llega de la forma menos sospechada. Por ejemplo: el calor que obtenemos quemando petróleo, carbón, turba, leña o alcohol, una vez fue calor proveniente del Sol que hizo crecer las plantas que luego se convirtieron en los mencionados combustibles.
Entonces, ningún neófito de esta época de los bits y los quarks sueñe con un perpetuum mobile.
Sin embargo, los esfuerzos de los inventores del medioevo que intentaban crear tales ingenios, al igual que los alquimistas que creyeron poder convertir cualquier materia en oro, no fueron del todo inútiles, porque crearon piezas y mecanismos, o descubrieron fórmulas químicas que luego resultaron útiles.
Así mismo, dilecto ciberlector que gusta de inventar, usted puede ser un verdadero maestro de la ciencia si logra descubrir nuevas fuentes de energía renovable o hacer más eficientes las que ya se conocen y así contribuirá a alargarle la vida a este planeta azul. Que así sea.