lunes, 28 de diciembre de 2015

¡Inocente!


Diseño: Gilberto González García
–¡Oye Juan, tu potra alazana se cayó en el barrancón del río y yo creo que se desnucó! –¡Ay, mi madre, esa era mi mejor yegua! ¡Yo creo que me da una cosa! –Oiga compay, no se ponga así, que solo es una broma… ¡Inocente!

La costumbre de hacer bromas el 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes, estuvo bastante generalizada en Cuba hasta hace algunos años en que se ha ido perdiendo la tradición, quizás porque las generaciones más jóvenes tienen otros asuntos más importantes que atender, como escuchar música o hurgar en Internet.
No es mentira que la tradición de hacer “inocentadas” es bonita y simpática, aunque a veces cruel, como en el caso de ficción que se relata en el primer párrafo de este artículo, y que, si bien el que las hace y los que están confabulados con él se ríen de lo lindo, la mayor parte de las veces para la víctima no son nada graciosas.
Realmente no se entiende por qué una fecha como esa se dedica a hacer bromas, pues el Día de los Santos Inocentes rememora un hecho, más que luctuoso, horripilante. Ese día, según se recoge en la historia relacionada con la religión cristiana, el rey de Judea, Galilea, Samaria e Idumea, Herodes I el Grande, mandó a asesinar a todos los niños menores de dos años nacidos en Belén con el fin de deshacerse de Jesús de Nazaret.
Aunque el acontecimiento se rememora el 28 de diciembre, de acuerdo con el Evangelio de Mateo, la matanza debió haber ocurrido después de la visita de los tres Reyes Magos, es decir, después del 6 de enero.
La costumbre de hacer bromas de toda índole es popular en España e Hispanoamérica y se extiende a los medios de comunicación que suelen difundir noticias falsas con tono humorístico o incluso como si fueran hechos reales.
Según el artículo de referencia de la Wikipedia, en algunas zonas de América es importante no prestar ese día ningún bien, sea objeto o dinero, pues la persona que los recibe es libre de apropiarse de estos.
En otras regiones se realizan fiestas públicas con diferentes atractivos. En la localidad alicantina de Ibi, por ejemplo, se conoce como el Día de los Enharinados y consiste en una “guerra” con puñados de harina entre grupos rivales; en Fraga (Huesca) la guerra es con huevos. Quizás deberían ponerse de acuerdo estas dos localidades españolas para hacer panetelas con la harina y los huevos en lugar de desperdiciarlos de esa manera.
En la población valenciana de Jalance, se celebra la Fiesta de los Locos. Con ropas y maquillajes estrafalarios, los jóvenes ostentan el poder durante unas horas y por la noche se celebra el tradicional Baile de los Locos, donde casi todo está permitido ¡Vaya usted a saber!
En otras regiones las fiestas tienen un carácter más litúrgico, como en la localidad de Antiguo Cuscatlán, en El Salvador, donde la iglesia está consagrada precisamente a los Santos Niños Inocentes.
Usted, amigo ciberlector, por si acaso, cuídese durante todo el día y mantenga abiertas las entendederas para que nadie venga a darle una broma pesada y luego le grite entre carcajadas: ¡Inocente!